Curiosidades

El origen de la expresión “zapatero a tus zapatos”

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Muchas de las expresiones y refranes que utilizamos actualmente provienen de la Grecia clásica, como este conocido dicho para advertir a alguien que se está extralimitando de sus funciones o que opina de algo para lo que no está facultado.

Esta famosisíma expresión proviene de una curiosa anéctoda que relata Plinio el Viejo en su Libro XXXV (escrito en el siglo I a.C.). La anécdota sudeció en la Antigua Grecia del siglo IV a.C. y tuvo a Apeles de protagonista. Apeles era uno de los pintores más importantes y reputados de la Grecia Antigua. El pintor era extremadamente exigente y crítico con su obra. Gustaba de exhibir sus cuadros en la plaza pública para ver si gustaban o no, y mejorar aquellas cosas que no convenciesen a sus conciudadanos. Se escondía con disimulo detrás de ellos para escuchar los comentarios y críticas de los transeúntes que se detenían ante sus obras, y así poder mejorarlas luego.

En cierta ocasión, un zapatero fijó su mirada en uno de los lienzos y censuró con mofa la gran anchura de una sandalia en un retrato de cuerpo entero. Apeles aceptó el comentario y corrigió el defecto. Pero al día siguiente, el zapatero volvió a pasar y, al percatarse de la corrección, se vino arriba y comenzó a criticar otras partes del retrato. El pintor, indignado, salió de su escondite y para frenar tantísima sabiduría, le dijo bien alto que un zapatero no debía opinar más que sobre sandalias.

Desde entonces, todos los que juzgan materias de las que no son especialistas son frenados con este dicho de la Grecia clásica.