Curiosidades

Por qué dejamos zapatos a los Reyes Magos

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Más de dos mil años de historia tiene esta tradición que ha ido pasando de padres a hijos: los niños deben dejar agua, pasto y sus zapatos fuera. Los más apañados dejan hasta una copita de anís. El motivo de las dos primeras cosas (y de la última) está claro: los Reyes deben alimentar a sus camellos tras el largo viaje y reponer fuerzas para la larga noche de entrega de regalos a todos los niños buenos del mundo. Pero por qué se ponen zapatos. Niños de todo el mundo llevan siglos haciéndolo porque sus padres así se lo han indicado. Si pones zapatos, te traen regalos. Eso es la ilusión y la fe y ningún niño del mundo lo ha puesto en duda. No necesitábamos saber más.

Como la gran mayoría de la gente sabe, los Reyes Magos fueron los primeros visitantes que se acercaron al pesebre para conocer al niño Jesús. Según una muy bonita historia, dos compañeros de juegos del niño Jesús, apenados de verlo descalzo, decidieron regalarle sus zapatos. Como los calzados estaban sucios, los niños decidieron lavarlos y ponerlos a secar afueras de sus casas. La sorpresa fue que al día siguiente los zapatos aparecieron llenos de regalos y dulces. Los Reyes Magos habían pasado aquella noche para premiar a los chicos por sus buenas intensiones.

Pero hay muchas más historias que explican las razones del por qué se le pone un zapato a los reyes magos para que nos dejen regalos. La más difundida es la que afirma que se originó en Holanda. En Holanda, desde el siglo siglo XV, existe la tradición de “poner el zapato” la noche del 5 de diciembre: la población más humilde llevaba sus zapatos a la Iglesia y allí recibían propinas de los ricos. El 6 de diciembre, fecha de la muerte de San Nicolás, se repartía entre las familias más pobres. Desde el siglo XVI, San Nicolás pasó a ser una fiesta familiar. San Nicolás (o Sinterklaas), montado en su caballo blanco junto a su ayudante, visitaba cada 6 de diciembre los hogares y los zapatos pasaron a colocarse en cada casa junto a la chimenea con una zanahoria o un azucarillo en su interior para el caballo blanco y una carta para que Sinterklaas al bajar por la chimenea colocase los dulces y juguetes en cada zapato de los niños.

Otra tradición explica que los zapatos (uno por cada persona de la casa) se colocan para que los Reyes Magos pueden saber cuántos regalos deben dejar y, por su tamaño y forma, qué tipo de regalo debe ser.

Otra historia dice que se debe dejar un zapato viejo de cada miembro de la familia y dentro de él colocar pasto para que coman los camellos, y luego, los Reyes Magos dejan en su lugar un regalo. Dado que los camellos deben poder llegar a los zapatos, se deben poner en una ventana, balcón o un lugar abierto hasta el que puedan llegar.

Desde Zapatos de Talla te deseamos que no pierdas nunca la ilusión. No te olvides de dejar tu zapato, dormir de un tirón y no molestar a los Reyes en su larga noche de trabajo y dejarles un buen refrigerio de agradecimiento.