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Cuidados de los pies en otoño – invierno

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Parece que el frío ha llegado de golpe y como suele ocurrir , después del verano, los cuidados de los pies pasan a un segundo plano. Esto no debe de ser asi, ya que los pies son una parte muy importante de nuestro cuerpo, por no decir la más: nos sustentan y nos ayudan a realizar múltiples actividades que son sumamenre importantes para nuestra vida, como andar, correr o movernos. Así pues, mimémoslos todos los días del año.

A lo largo del verano, los pies han estado expuestos a las condiciones erosivas por el calor del sol y el calzado abierto; ahora toca hidratarlos en profundidad y elegir el calzado cerrado adecuado que deje al pie transpirar bien.

Además, si durante el verano, los cuidados de los pies son más de cara a la galería (que si te pones una sandalia abierta y no quieres que se te vean las durezas del talón o quieres llevar la pedicura perfecta), en el invierno se trata más bien de cuidados de salud. Es esta una estación muy fría y húmeda. Solemos pasar más tiempo con los zapatos puestos, más de una vez hemos acabado con los calcetines y pies mojados si nos ha pillado la lluvia, por ejemplo. ¿Y qué me decís de los primeros días de pasar a zapato cerrado o a la bota? Agobio total y rozadura fijo.

A continuación, algunos consejos que debes seguir para para cuidar tus pies en los siguientes meses:

– Pedicura: tener las uñas en buen estado es señal de salud. Córtalas rectas e intenta no echar esmalte continuamente para que la uña respire y se regenere del abuso del verano. Lima las durezas para que no se formen callos ni grietas.

– Hidratación: no esperes a sentir los pies como piel de lija para echar medio bote sobre ellos. Hidratar los pies es una rutina recomendada y que debe realizarse todos los días, en concreto, por la noche. Hemos de tener en cuenta que si nos hidratamos los pies por la mañana y a continuación metemos el pie en el interior de un zapato, la mezcla entre la hidratación y la posible sudoración del pie lo que consigue en lugar de hidratar es “macerar”. Y se genera un medio húmedo mantenido que no favorece en absoluto la salud de nuestros pies. Y nunca, nunca uses un calcetín tras echar la crema, ya que disminuirá el efecto de la hidratación al ir a parar la crema al tejido de la prenda.

– Elige zapatos de calidad de piel transpirable. Nada de forros sintéticos. Te causarán hongos e infecciones en los pies. Lo mismo con los calcetines y las medias. Las fibras naturales aparte de evitarnos rozaduras, nos ayudará a transpirar mejor.

– Airea los zapatos después de usarlos, aunque te creas que huelen a rosas. Si el zapato lleva plantilla extraíble, es conveniente sacarla para airear de vez en cuando. Lo mismo con tus pies y tus calcetines, a diario. Evitarás hongos.

– Elige zapatos cómodos para tus pies, que se adapten a tu horma, a la forma del pie, en largo y ancho, de manera que sea posible mover los dedos pero que el tobillo y la planta estén correctamente sujetados. Ahora son zapatos cerrados, recuerda. Antes de estrenar los zapatos, póntelos en casa y anda un rato con ellos, y luego masajéate el pie.

– Manten una temperatura equilibrada en tus pies y no los expongas a cambios bruscos. Evita las fuentes de calor directas como estufas o bolsas de agua caliente que generan un cambio abrupto; opta por mantas o medias gruesas que permiten regular naturalmente la temperatura.